Tips de Jardinerías

Asiento de la suegra o cactus erizo (Echinocactus grusonii)

El asiento de la suegra o cactus erizo (Echinocactus grusonii) es uno de los cactus más populares. Llamará tu atención por su curiosa forma de bola, a veces de barril. Algo que, junto a su tremenda resistencia, lo harán uno de los imprescindibles en cualquier terraza.

Asiento de la suegra, cactus erizo o barril de oro (Echinocactus grusonii) 

 

Descripción 

El asiento de la suegra tiene una forma esférica, también de barril cuando adulto. Otra peculiaridad es que en su parte superior aplanada (en el ápice), presenta una aureola amarilla o blanquecina, con un tejido lanoso. 

Asiento de la suegra (Echinocactus grusonii) 

A pesar de su nombre, no es para nada mullido. Es un representante fiel de las cactáceas, con sus habituales costillas cubiertas de espinas. 

Las espinas se organizan con simetría, aprovechando toda la circunferencia. Se reparten en grupos de siete a diez púas. Las centrales están más desarrolladas (pueden medir hasta 5cm) y a veces retorcerse hacia abajo. La verdad es que intimidan; se ha de tener cuidado con ellas. 

Para compensar hablemos de flores… El verano es la época escogida para la floración del Echinocactus. Siempre que reciba suficiente luz, surgirán alrededor del ápice lanoso, formando algo parecido a una corona. Se harán esperar más de quince años, antes de regalarte con su presencia, y después -¡lástima!- apenas durarán unos tres días. 

 

Usos del asiento de la suegra 

El asiento de la suegra (Echinocactus grusonii) también puede tener forma de barril 

Gracias a su mínima necesidad de agua se puede utilizar en xerojardinería(jardineria con un uso sostenible de este preciado elemento). También es muy adecuado en jardines o terrazas orientados al sur o con una fuerte insolación. Su única limitación serán las bajas temperaturas: no le convienen las heladas pronunciadas. 

 

Cuidados y cultivo 

Al asiento de la suegra, como buena suculenta, le gusta el sol. Aunque en sus primeros años conviene colocarlo algo más resguardado, así le ahorrarás posibles quemaduras. 

El mejor sustrato será aquel que apenas retenga agua. Uno para cactus y plantas crasas estará bien; sino puedes utilizar uno universal, mezclado con algo de arena gruesa. Con esto se pretende que las raíces del Echinocactus no permanezcan húmedas durante demasiado tiempo; algo que sería perjudicial. 

 En sintonía con lo anterior, el riego será mínimo. A lo sumo, en verano y plantado en maceta, de una vez por semana. En invierno puedes incluso ahorrártelo. 

Un truco interesante es situar una capa de grava en la parte superior de la maceta. Además de resultar más decorativa, evitarás que las partículas de tierra se peguen a la planta durante el riego. 

Desde la llegada de la primavera y hasta el final del verano, será conveniente abonar tu asiento de suegra; si deseas que crezca más rápido. Piensa que los sustratos para cactus no suelen contener demasiados nutrientes. Puedes utilizar un abono líquido especial para cactus y plantas crasas. Incorporarlo al agua de riego cada tres semanas sería una buena rutina. 

De adulto el asiento de la suegra aguanta las heladas sin problemas, siempre que no sean demasiado fuertes (por debajo de -5ºC). Sin embargo, recuerda que estamos hablando de un cactus. Es mejor cultivarlo en zonas cálidas (clima mediterráneo, por ejemplo). Si no es el caso, trasládalo al interior. 

 Plagas y enfermedades 

Evita el exceso de humedad en la tierra. Como en la mayoría de plantas suculentas, éste es su talón de Aquiles. La raíces podrían no respirar correctamente o peor aún: pudrirse por la aparición de hongos. 

Otra cruz con la que acarrea el Echinocactus es la cochinilla, con tremenda apetencia por las plantas crasas. El pulgón también podría aparecer, pero es menos habitual. 

Si la densidad de la plaga te lo permite, bastará con retirar los insectos manualmente o con la ayuda de un pincel mojado en alcohol. Si no, puedes utilizar jabón potásico como insecticida, que es totalmente inofensivo para el ser humano.   

Reproducción del Echinocactus 

El asiento de la suegra es fácil de reproducir mediante semillas, que germinarán en poco tiempo (aproximadamente una semana). Procura, a ser posible, que no tengan más de un año de antigüedad. Así tendrás más probabilidades de éxito. 

Es conveniente proceder con temperaturas altas (primavera o verano), pero colocando el semillero a la sombra. Utiliza un sustrato suelto y con buen drenaje, para que a pesar del riego no aparezcan los temidos hongos. A los dos años ya tendrás un ejemplar de unos 10cm. 

Más rápida es la técnica del esqueje. Las crasas tienen una gran facilidad para enraizara partir de los tejidos separados de las propias plantas (reproducción asexual se llama). No te harán falta hormonas de enraizamiento en este caso, solo debes aprovechar los retoños o vástagos que de vez en cuando salen de su estructura principal y pasarlos al suelo, a una maceta o donde sea que tengan un sustrato decente. 

Con cierta humedad, la justa y necesaria (recuerda que es un cactus), acabará generando sus propias raíces, dando lugar a una planta nueva pero con las mismas características de la planta madre. Esto es algo que con semilla es imposible de garantizar. Así que si encuentras un ejemplar como éste, especialmente vigoroso y adaptado al medio, no sería mala idea clonarlo. 

Fuente:  Jose El Jardinero.